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Aulas de formación

Aulas de formación

Las aulas de formación y otras salas destinadas a alumnos deben de ser ventiladas para eliminar los olores y las emisiones contaminantes.

Las típicas salas de formación utilizan los sistemas de tratamiento del aire exterior (DOAS) que distribuyen el aire exterior a las salas a través de un difusor o a través de los conductos del aire de retorno del sistema de enfriamiento.

Para absorber las cargas internas latentes, de manera adecuada, los sistemas DOAS deben de estar diseñados para suministrar aire con un punto de rocío más bajo que las condiciones de punto de rocío requeridas. El aire de suministro seco ayudará a absorber la humedad interna adicional, manteninedo la sala en las condiones de punto de rocío deseadas y previniendo los problemas derivados de la humedad. 

El sistema de tratamiento del aire exterior (DOAS) ideal debería utilzar un sistema que suministre un aire exterior en condiciones "neutras", 75ºF/24ºC y 55ºF/13ºC  de punto de rocío.

Un sistema DOAS simple cumple estas condiciones durante la temporada de enfriamiento procesando el aire exterior a través de una batería de frío y reduciendo a unas condiciones saturadas de 55ºF/13ºC y recalentando el aire que entra de nuevo hasta 75ºF/24ºC. De esta forma aseguramos que el aire será suministrado a unas condiciones de punto de rocío de 55ºF/13ºC. Sin embargo, si introducimos un aire exterior con un punto de rocío a 55ºF/13ºC no se mantendrá una humedad relativa del 50% en la sala. Las aulas generan su propia humedad procedente de los alumnos y de los procesos de limpieza por vapor de las alfombras. Toda esta humedad añadida debe de ser eliminada con el objetivo de controlar la humedad relativa en un 40-60%. Sin un control de la humedad, se puede producir daños estructurales y riesgos contra la salud.